martes, 11 de agosto de 2015

1.2 ¿POR QUÉ EL CINE?

  Quien tenga propósitos educativos, ya en su hogar o en una sala de clases, puede hacer del  cine foro un recurso al cual recurrir con la seguridad de apreciar no sólo la esencia del cine como arte; sino su gran potencial formativo.  Efectivamente, más allá del goce que nos pueda procurar un buen guión o argumento, excelentes actores, majestuosa música,  significativos planos y toma fotográfica, juegos mágicos con el tiempo, escenografías -en fin, poesía- podemos ampliar nuestros mundos, nuestra cultura, nuestras experiencias; logrando empatizar y comprender vidas muy diversas a las propias.

El cine tiene magia; pues para él no existen los límites del tiempo ni del espacio o de las leyes de la física: En dos horas podemos vivenciar lo que vivieron otros en siglos pasados o podrían vivir en el siglo XXII si la humanidad siguiera el mismo rumbo. 

Un argumento nos puede entretener; pero si reflexionamos sobre el sentido de la película, descubriremos el mensaje de ésta; lo que nos quería enseñar. El argumento es el relato de los hechos; el sentido es lo que esos hechos significaron en nuestras vidas.  Esto hace que distingamos los meros hechos de los acontecimientos.  Llamamos acontecimientos a aquel hecho que, a diferencia de otros que sólo pasan sin dejar rastro, dejan huellas.  Hay quienes extraen enseñanzas de esas huellas y crecen; otros, sólo sienten la emoción del momento pero no descubren su sentido… Estos últimos no sólo no crecen sino inician una decadencia… 

El cine tiene la magia de mostrarnos la realidad sin descomponerla; nos muestra situaciones de vida, con toda la complejidad humana; nos coloca ante los sentimientos, emociones, pensamiento e, intenciones de todos los involucrados.  Nos permite apreciar sus aciertos y errores; sus conflictos;  las lealtades y  deslealtades, los arrepentimientos verdaderos, los inauténticos y los hipócritas; la bondad y la perversión. . 

El cine nos aporta personajes y situaciones que nos permiten reflexionar y dialogar sobre “otros”; salvaguardando el respeto por la intimidad y, al mismo tiempo, respetando la privacidad de lo que nos acontece en nuestro convivir o acontece en el convivir de mundos cercanos de los cuales somos responsables o mundos que esperan nuestra cooperación.


Cine y Abuso Sexual Infantil

Siempre recuerdo una invasión a la intimidad; realizada por unos psiquiatras a estudiantes universitarios; pretexto de enseñar una dinámica para que aprendieran a conocer a sus futuros alumnos:
El profesional les dijo: “Siéntense de a dos; uno frente al otro.  Luego, cada uno relate a su compañero el dolor más grande que ha experimentado en su vida”   Pensé que los estudiantes no aceptarían tal cosa y se pondrían de acuerdo para inventar algo y cumplir así con la orden dada.  Y, efectivamente, algunos elaboraron un relato pero otros hicieron caso… Hubo dos situaciones dramáticas: Una estudiante, por primera vez, relató que había sido abusada por su abuelo; otra, contó lo que llevaba como doloroso secreto: se había provocado un aborto… Las estudiantes entraron en una crisis emocional que las desequilibró pues revivieron sus pasados… Los profesionales miraron la hora y dijeron: la sesión terminó…  Ante mi pregunta ¿Qué va a pasar con estas jóvenes? No pueden quedar en este estado; viven en pensión; están lejos de los suyos… La respuesta fue “Que asuman o el lunes (era jueves) vayan al consultorio de adolescentes.”  Fue entonces, año 1976, que guié una primera memoria sobre “El poder educativo del cine”.  


Miradas del Cine: El Abuso Sexual Infantil

 El cine nos permitirá lo que no permite la lógica de los meros conceptos:
1.      Adentrarnos en la intimidad del pedófilo, del hogar de las víctimas, y de las víctimas mismas.
2.      A diferencia de un libro que las ideas aparecen linealmente ordenadas; el cine nos mostrará la situación con todas sus dimensiones interrelacionadas; tal cual la realidad.  El lenguaje cinematográfico provoca una impresión de realidad completa.  El director de cine crea una obra ficticia para conmover al espectador quien llora, ríe, se pone nervioso, siente miedo, se enoja, se alegra…
Así, con creatividad, resalta imágenes, sonidos, colores… para que veamos lo que él quiere  presentarnos y, al mismo tiempo,  nos dejará ver una parte y ocultará otra que desea imaginemos para que desde esa imaginación, llegue directamente a nuestra conciencia, afectividad, enjuiciamiento…
3.      Podremos resguardar nuestra intimidad y privacidad –hoy reducidas a lo público- para dialogar de una ficción que atrapa la realidad para ponerla, simultáneamente,  ante nuestra compleja mirada afectiva, emocional, moral, cognoscitiva, social, cultural, religiosa, biográfica.  Dialogaremos sobre por qué Silvia, Brian, Neil, Kyle, Thomas, Elisa, Grace y otros personajes más, son representantes de todos los niños y niñas abusados.  También discutiremos o nos interrogaremos del porqué del abuso mismo y de sus abusadores; del error o negligencia,  de quienes debieron o pudieron evitarlo y de quiénes cometieron un lamentable error.  Podremos dialogar sobre lo justo o injusto de la legalidad; el peso de ético de diversas instituciones; los vacíos educativos… y mucho más.
4.      El cine educa a partir de los vínculos que crea el espectador con las acciones que se desarrollan en la trama: Atento, inmerso en la pantalla; solo frente a ella, imaginando, dialogando, amparando o recriminando –silenciosamente- con los personajes fílmicos;  pues después se entrará en diálogo con los expertos y con el público, aprenderá sin daño real; por el contrario:

a)      Como espectadores, nos proyectamos en las acciones que ejecuta el otro (el pedófilo, las víctimas, la familia, el profesor…) sin dejar de ser nosotros.  Es una proyección momentánea que nos permite vivenciar lo que vive el otro: sus miedos, confusiones, culpas, sufrimientos, vergüenzas o insensibilidad, comodidad, egoísmo, desquicio… Nos comunicamos con los personajes; aprendemos de lo experimentado en esos momentos de magia fílmica.   Luego, a través del cine foro,  conversamos, interrogamos, rectificamos, reorientamos, indagamos.
b)      Vivenciamos una realidad fílmica como si fuera real; lo que nos permite ponernos en el lugar de…, sufrir lo que sufrió y dañar como dañó… Al no ser una realidad real, no seremos realmente dañados pero podremos adelantar imaginariamente lo que ello significa y proyectarnos en la realidad misma: podremos saber lo que es el esfuerzo, vencer los temores, conocer los momentos débiles, sentirse perdidos pero luego pero salir victoriosos de una lucha que esperamos no tener que dar pero con la cual –a través del film- ya nos habremos enfrentado, analizado, extraído principios de aprendizaje para nuestra vidas o para enseñarlos o cuidar la vida de otros que son nuestra responsabilidad.
En fin, el cineasta finge una realidad  que voluntariamente aceptamos vivenciar momentáneamente; sin que nadie salga dañado sino por el contrario: con un mundo más enriquecido y con vivencias que nos permitirán enfrentarlo en forma más apta
c)      Al proyectarnos en el film, proyectamos aspectos de nuestra vida y tenemos una catarsis a través del film: lloramos la pena semejantemente vivida en la realidad; entendemos lo vivido y no entendido; entendemos nuestra inocencia; nos liberamos, perdonamos y lloramos junto a nuestro personaje que nos representa y expresa.
5.      A través de una película vista en familia, podemos conocernos sin hablar de nosotros.  Es el encuentro a través de los personajes, de una situación. Un buen medio para conversar, retomar comunicaciones perdidas…


Elisa K

El abuso sexual infantil involucra  una serie de situaciones simultáneas que le cine logra mostrar en toda su magnitud; se aprendemos a ver cine a ir descubriendo su lenguaje.  Son muchas las películas que tratan el tema e invitamos a ver aquí.




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